Nuestra historia

El Hostal San Martín fue antiguamente la escuela del pueblo, después de un incendio terminó reformándose en los años 90 para albergar el establecimiento que es a día de hoy. El pueblo de Molinos de Duero se encuentra en un marco natural incomparable a orillas del Duero. Fue centro destacado de la Real Cabaña de Carretería, desde el siglo XIII llegó a tener 1350 carretas tiradas por bueyes. Los animales transportaban toda clase de mercancías: desde trigo, vino, madera o lana, y servían a la Corona y a cuántas gentes fueran precisas. 

De ese pasado glorioso quedan en Molinos las magníficas casonas carreteras de los siglos XVI a XVIII, construidas con piedra noble y espaciosos portalones para dar paso a los carruajes. En los dinteles hay inscripciones y en algunas fachadas destacan diversos blasones labrados con gran arte. 

Molinos de Duero ha sabido conservar las tradiciones seculares y, quizá, la más llamativa de ellas es la pingada de un pino sin ramas el 1 de mayo. Un rito muy extendido por toda la comarca de Pinares. 

El camino hacia Salduero

En 1772, a petición de Molinos, Carlos III aprobó la separación de dos barrios, Molinos de Duero (de Salguero antaño) se separó de lo que en la actualidad es el pueblo vecino, Salduero. 

El camino rural hacia Salduero, paralelo al Duero, aguas arriba es un pequeño paseo exquisito bordeando el río Duero. A mitad del mismo se encuentra la ermita del Santo Cristo. A la izquierda, a lo largo de este camino, hay un vía crucis pétreo.